LA ESCUELITA DE SONIA

El secreto de la felicidad esta en dar y no en recibir 

Hechos de los Apóstoles 20,35

Posada Navideña. La Escuelita de Sonia.

EL ESPÍRITU DE LA SOLIDARIDAD

Dicen que la solidaridad es una de las cualidades que nos distinguen a los seres humanos. Todas las personas, por naturaleza, somos solidarias.

Nos sentimos mal ante el sufrimiento ajeno, ante las desgracias y el dolor de los demás. Sobre todo si quien sufre es un niño.

Y quién no se sienta mal ante esto, pues sencillamente, en mi humilde opinión, no tiene corazón. O lo tiene muy endurecido.

Este espíritu de solidaridad lo he comprobado en estos últimos meses ante la gran cantidad de desgracias que han ocurrido en el Caribe con los huracanes y las tormentas tropicales.

Pero sobre todo con el mortífero terremoto de Ciudad de México. ´

En esas situaciones de emergencia brota inmediatamente el lado solidario de las personas.

Creánme. Lo he vivido en primera persona con el terremoto de México y la movilización ha sido increíble.

Pero la precariedad de muchas familias, especialmente en algunas zonas de México, y en concreto de Cancún, donde actualmente vivo, no es algo puntual, ni debido a una catástrofe natural.

En muchos casos es permanente, dura 365 días al año.

Ante esta situación (es decir, el sufrimiento y la precariedad de estas familias), podemos tomar tres opciones:

1.- Sentir tristeza o pena.

2.- Sentir tristeza y ayudar .

3.- Sentir tristeza pero actuar.

Actuar, que no es lo mismo que ayudar. Es mucho más.

Por eso, hay que apoyar, reconocer y ayudar especialmente a las personas que actúan.

Personas que dedican su tiempo, sus recursos, sus ilusiones pero sobre todo dedican todo su amor a intentar cambiar las cosas.

LA ESCUELITA DE SONIA

Y este es el caso de La Escuelita de Sonia. O de Sonia Cejas y Viviana Larrea, que es lo mismo.

Sonia Cejas y Viviana Larrea. Las promotoras del proyecto La Escuelita de Sonia

Ellas son el espíritu de la escuela y la labor que están haciendo es impresionante.

Ellas actúan. Los 365 días del año.

Desde hace 13 años, Sonia acoge en su casa a niños de edades comprendidas entre los 4 y 17 años.

Niños de familias sin recursos, sin escolarizar, que suelen vivir en la calle la mayor parte del día.

Actualmente tienen 130 niños. Y muchos más que quieren entrar y que pueden atender porque no tienen más medios para ello (ni espacio, ni dinero para contratar más maestros, ni para darles de comer).

La Escuelita de Sonia les ofrece a estos niños la oportunidad de que saquen sus estudios de primaria y secundaria certificados por la INEA (Instituto Nacional de Estudios de Adultos de México).

Asisten a la escuela de 7 a 10.30-11 de la mañana.

Y además de aprender, comen. Algunos de ellos su única comida caliente del día.

Pero sobre todo, reciben mucho amor. Grandes dosis de cariño, esperanza, ilusión y mucho, mucho amor.

Y sólo hay que estar allí una mañana con ellos para vivirlo, para sentirlo.

Los niños no tienen casi de nada, material, me refiero.

Pero sonríen todo el rato, te abrazan, dan las gracias por todo, son educados y respetuosos.

Comparten y valoran. Son agradecidos.

 

Con mi amigo Oscar.

Laura entregando unos regalos

Jackie y Ximena sirviendo la comida a los niños

Desde que llegó Viviana y empezó a colaborar con Sonia la escuela ha dado un giro importantísimo.

Ellas dos conectaron inmediatamente desde que se conocieron y eso se nota en los resultados que están consiguiendo.

El cambio de la Escuela en este último año ha sido increíble gracias a ellas.

Han puesto techo en algunas zonas que no había, han hecho dos baños que tampoco había, han pintado.

La escuela/casa de Sonia es ahora mucho más habitable para los niños.

 


Pero falta aún mucho por hacer. Mucho.

Necesitan más espacio, un patio para que los niños puedan correr y estar al aire libre dentro de la escuela, no en la calle.

Necesitan más salones para más niños, necesitan más maestros, necesitan material, necesitan comida, y así muchos puntos suspensivos……

Y para aquellas personas que actualmente no puedan ayudar económicamente no pasa nada.

También se puede ayudar de otra manera. También se puede actuar.

Necesitan algo que todos tenemos. Y es gratis.  Necesitan de nuestro cariño, de nuestro amor.

Algunos de ellos son más felices con unos abrazos fuertes y unas palabras cariñosas y un poquito de atención que con un plato de comida, que también.

Maggie sirviendo los tacos a los niños que llevó ella para la posada.

Los niños apapachando a Rocío

 

Muchos abrazos y besos para Pilar, Amalia y Elvira

Yo me siento agradecida por haber tenido la oportunidad, gracias a Piluca, de conocer a Sonia, a Viviana, a su Escuelita, a sus maestras, pero sobre todo a los niños.

Y me siento agradecida porque me hayan dado un pequeño empujón con este maravilloso proyecto para que empiece a actuar.

No me voy a conformar con sentir pena, tristeza o ayudar puntualmente.

Voy a intentar actuar. Humildemente. Pero actuar.

Estamos a las puertas de la Navidad.

En México es época de Posadas. En España de Comidas de Empresa.

En ambos sitios de reuniones familiares, de reencuentros, de regalos, de abundantes comidas, de vuelta a casa por Navidad.

Pero no nos olvidemos del verdadero sentido de la Navidad.

Del lugar donde nació Jesús. En un pesebre. En el sitio más humilde. Rodeado de humildad y precariedad.

Es cierto que en esta época del año estamos especialmente sensibles.

Y se nos desarrolla una necesidad de ayudar, sobre todo a los que no son tan afortunados como nosotros. Y eso está genial. Está padrísimo.

Sea como sea o cuando sea, ser generoso, ayudar a los que pasan necesidades, dar un mensaje de aliento, un abrazo o repartir sonrisas y esperanza siempre está bien.

Siempre es bienvenido.

Pero, como dicen Sonia y Viviana, no nos podemos olvidar que todas esas personas, todos esos niños, todas esas familias, pasan necesidad los 365 días del año.

No solamente ahora en Navidad.

No nos quedemos en ayudar. Vamos a actuar.

Feliz Navidad a todas las personas de buen corazón

 

1 comentario
  1. Jacquie
    Jacquie Dice:

    No lo pudiste describir mejor amiga! Damos un granito y nos llevamos un costal de emociones, sonrisas y abrazos… me uno contigo como quedamos a seguir ayudando siempre… Vamos a actuar!!!

    Responder

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