Y tú..¿No te aburres?

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Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, estamos condenando el futuro sin conocerlo.”
-Francisco de Quevedo-

REFLEXIONES DE UNA CALUROSA TARDE DE DOMINGO EN CANCÚN (I)

Es domingo por la tarde. Mucho calor. Mucha humedad. Lo habitual para estas fechas en Cancún.

Yo como soy medio nueva, aún estoy en proceso de aclimatación. Y aunque me he pensado varias veces si salir al jardín a leer, al final he optado por recluirme en el aire acondicionado.

Mis niños están jugando videojuegos. Hasta el viernes no podrán jugar de nuevo. Así es que apuran sus últimos minutos antes de cenar. Mi marido no está en casa. Está trabajando.

Y yo planifico la semana. Casi todos los domingos suelo hacer lo mismo. Agenda en mano, organizo la semana. Las cosas que tengo que hacer, los menús de cada día. Planifico mi agenda y la de mis hijos, que a veces es más intensa que la mía.

Y aunque evidentemente me he sumado a las nuevas tecnologías con la agenda del teléfono y todo eso, reconozco  que sigo siendo fiel a la agenda de mano.

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Agenda MJ. Año 2017.

Me gusta escribir. Me gusta abrir la agenda y guardar en ella mis cosas. Muchos dirán que soy una antigua, lo sé. Que ya todo debe ser digital. Que todo debe estar en nuestro Smartphone, en la red, en las redes…

Bueno, pues yo sigo usando agenda. Y sigo leyendo libros de papel, y sigo apuntando la lista de la compra en una libretita. Qué le vamos a hacer.

Algún defectillo tenía que tener…

Durante toda mi vida de estudiante, pero especialmente durante toda mi vida profesional he planificado las tareas de la semana.

Ahora mis tareas son cosas sencillas. Pero antes era bien diferente.

Yo tenía a mi cargo muchas personas. Había semanas que impartía bastantes clases. Dirigía distintos proyectos a la vez. Y solía tener numerosas reuniones fuera de la oficina.

Era básica la organización y la planificación.  Además, muchos de los proyectos que dirigía eran especialmente de Planificación Estratégica. Una de las áreas en las que estaba especializada mi empresa era consultoría en planificación estratégica y turística.  Y otra área, organización de congresos turísticos.

Así es que durante más de 20 años he planificado y organizado muchas cosas, por lo que no es de extrañar que siga con la pequeña manía de planificar cada domingo mi semana.

Aunque actualmente sean menús para cocinar o actividades deportivas de mis hijos, o post que voy a escribir en mi blog.

Eso es lo de menos para mí. Lo importante es no perder el hábito de hacerlo. De asignar tareas, de cumplirlas. De tener objetivos y revisarlos al final de la semana y darte por satisfecha, o no.

Y en eso andaba esta tarde, en planificar la semana, cuando me ha dado por buscar si Cancún tenía algún Plan Estratégico, algún Plan de Desarrollo Turístico para los próximos años.

En realidad no sé por qué me ha dado hoy por buscar eso. O quizás sí. Puede que me esté entrando ya el gusanillo en los casi dos años que llevo aquí.

En este poquito tiempo he podido comprobar y ver el enorme y rápido crecimiento que está experimentando. El potencial turístico que tiene. Pero veo también los puntos débiles, la inseguridad, la falta de servicios, el sistema político actual.

Y me he anotado en el plan de esta semana buscar información. Por nada en especial. Sólo por saber un poco más sobre la ciudad donde ahora estoy viviendo.

Y TÚ..¿NO TE ABURRES?

Pues en todo esto estaba cuando me ha venido a la cabeza la pregunta que muchas personas me han hecho (y me hacen aún), desde que me he venido a vivir aquí.

Y tú ¿No te aburres allí? ¿No echas de menos tu trabajo? ¿No te gustaría volver a trabajar?

Y yo pienso que en realidad es que no he dejado de trabajar. Ni un solo día desde que vivo en Cancún.

He cambiado de actividad, eso sí, de ritmo también.  De tareas y de prioridades.

Pero no he dejado de trabajar un solo día. Y nunca, hasta el momento me he aburrido. Es más, me faltan horas al día para terminar todo lo que quiero. Quizás ya no me organice tan bien como antes, no lo sé.

Pero desde luego no ha pasado un solo día en que haya experimentado lo que es el no tener nada que hacer.

En estos casi dos años he hecho cosas muy diferentes. Hago cosas muy diferentes. He puesto en marcha un blog, en el que suelo escribir y contar cosas. No tan a menudo como quisiera, pero eso es algo que iré mejorando.

Llevo la economía doméstica. Hago la compra a diario y cocino todos los días y hasta me salen cosas ricas, nutritivas y saludables. Intento nadar todas las mañanas, o al menos 3 veces a la semana.

He escrito mis dos primeros cuentos infantiles, el primero como regalo de cumple de mi hijo pequeño y el segundo para todos los niños de su clase en el cole.

EL REGRESO DE MONSTRUOLANDIA  (primer cuento).

LA PANDILLA DE LOS 16 INVENCIBLES (segundo cuento).

Y a ello me ha ayudado, con mucho cariño, mi hijo el mayor. Ahora quiero publicarlos. Y quién sabe, a lo mejor empezar el tercero.

Intento estar al día de las noticias que ocurren en España, pero sobre todo en Córdoba, de los proyectos que se hacen o los que no, sobre todo en el sector turístico y empresarial en general. Esto me es más fácil, lo reconozco, gracias a las redes sociales.

Y colaboro de vez en cuando con algún artículo en medios de comunicación cordobeses. (También menos de lo que me gustaría).

Organizo cenas en casa para amigos o compromisos de trabajo de mi marido, voy a desayunar con mis amigas una vez a la semana (o algunas veces más).

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Colaboro con algunas causas benéficas, con las actividades del colegio de mis hijos cada vez que me lo piden, voy a los partidos de fútbol, a las fiestas de cumpleaños y además viajamos cada vez que podemos, acompañando a mi marido en sus viajes de trabajo.

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Y además confieso que además intento responder a los miles de mensajes de whats app que tengo entre los grupos españoles y mexicanos. Y a ver quién me dice que esa tarea no conlleva tiempo…

Así es que, no sé si respondo o no a la pregunta de muchas personas sobre si me aburro. Pero os puedo asegurar que aún no he experimentado esa sensación, ni en Córdoba, ni en Cancún.

Y sobre la pregunta de que si quiero volver a trabajar. Pues ya habéis leído la respuesta también. Nunca lo dejé.

Echo de menos muchas cosas, no cabe duda. Mi vida profesional anterior ha sido demasiado intensa y apasionante como para no hacerlo. Pero en cambio tengo muchas otras cosas nuevas, proyectos en mente, y no menos apasionantes.

La balanza está equilibrada, eso es lo importante. E intento ser feliz, no quejarme (casi) nunca  y dar gracias a Dios (casi) siempre.

Así es que voy a seguir otro año más como hasta ahora.

Aburriéndome y sin trabajar. Ya os contaré.

2 comentarios
  1. Lisette
    Lisette Dice:

    Me encanta leerte y en específico con este artículo me identifique En varios puntos, me sumo a la organizada a la antigua por ejemplo. Me encanto como terminas el artículo, es ahí donde debo poner énfasis, tener la balanza equilibrada, intentar ser feliz sin queja y dar gracias a Dios.
    Que tengas una increíble semana Majo, gracias por compartirnos.

    Responder
    • María José Peña
      María José Peña Dice:

      Muchísimas gracias a tì por leerme. Sabes? Me he convencido a fuerza de errores, que el quejarme no arregla mis problemas y en cambio si hace que los demás se sientan mal. Así es que cambié de actitud e intento que no se me olvide. Un beso y feliz semana para tì también guapísima.

      Responder

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